Primera Página – Agencia de Noticias – Bruselas, Bélgica.- El presidente Gustavo Petro se refirió sobre el anuncio de una tregua en Gaza y reiteró que el conflicto no puede seguir tratándose como una guerra, sino como lo que calificó abiertamente como “un genocidio”. Según el mandatario, la decisión de cesar las hostilidades no obedece a un cambio interno en la política de Israel o de Estados Unidos, sino a la creciente presión de la sociedad civil global, que ha manifestado su rechazo a la ofensiva militar. “Sabíamos muchos pueblos del mundo, entre esos Colombia, que fue de los primeros, que solo la presión de la humanidad podría detener ese genocidio”, afirmó el presidente al término de su visita a Bruselas. En su análisis, las manifestaciones masivas en Europa y las posturas conjuntas de América Latina y áfrica fueron determinantes para aislar a los gobiernos que respaldaban el uso de la fuerza en Gaza. Petro sostuvo que la posición latinoamericana ha sido coherente al apoyar los esfuerzos diplomáticos por un alto al fuego. “América Latina nunca votó en contra de un cese al fuego, ni áfrica tampoco”, subrayó. Agregó que las presiones diplomáticas de ambos continentes, sumadas a las manifestaciones en ciudades europeas, dejaron a “la mitad de los países de la Otan y a Estados Unidos aislados apoyando a Israel”. El mandatario valoró el papel de Qatar y Egipto en la negociación que llevó al anuncio del alto al fuego, mediación que permitirá, según dijo, avanzar hacia el intercambio humanitario de rehenes y la construcción de una paz duradera. “Esa tregua debe continuar con el intercambio de miles de rehenes israelíes y palestinos, y seguir hacia la creación de dos Estados que se respeten en la misma región”, afirmó. Para Petro, el restablecimiento del diálogo entre las partes debe conducir a cumplir los acuerdos históricos alcanzados hace décadas, que reconocen la coexistencia de un Estado de Israel y un Estado palestino. Al insistir en la urgencia de detener la violencia, el presidente recordó que Colombia ha mantenido una posición constante en defensa de los derechos humanos y la solución política de los conflictos. “La humanidad no puede acostumbrarse al genocidio”, concluyó, al resaltar que la paz en Medio Oriente es también un imperativo ético para el orden internacional.