Primera Página – Agencia de Noticias –

 

Washington. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado un ultimátum contundente a Rusia, otorgándole un plazo de 50 días para poner fin a la guerra en Ucrania.

 

De no alcanzarse un acuerdo en este periodo, el Kremlin se expondrá a nuevas y severas sanciones económicas, según anunció el mandatario estadounidense este lunes.

 

La declaración de Trump se produce en un contexto de creciente frustración por la negativa del presidente ruso, Vladimir Putin, a detener la guerra iniciada en febrero de 2022.

 

La ofensiva rusa se ha intensificado en las últimas semanas, coincidiendo con un estancamiento en las negociaciones impulsadas por Estados Unidos para frenar los combates. Se ha reportado que Moscú está rompiendo récord semanales en el número de drones lanzados, apoyándose en una industria de defensa que opera a plena capacidad.

 

"Estamos muy, muy descontentos" con Rusia, declaró Trump a periodistas durante una reunión con el jefe de la Otan, Mark Rutte, en la Casa Blanca. El presidente estadounidense advirtió que, si no se llega a un acuerdo en los 50 días estipulados, se aplicarán "aranceles muy duros, de aproximadamente el 100%". Estos serían "aranceles secundarios" diseñados para impactar a los socios comerciales de Rusia, con el objetivo de asfixiar económicamente al país, que ya enfrenta duras sanciones occidentales.

 

Paralelamente al ultimátum, Trump y Rutte revelaron los términos de un trascendental acuerdo: la alianza militar de la Otan comprará miles de millones de dólares en equipo militar a Estados Unidos, incluyendo baterías antimisiles Patriot, para luego suministrarlo rápidamente a Ucrania.

 

El presidente Trump enfatizó que Estados Unidos se encargaría de la fabricación, pero que los pagos serían responsabilidad de los aliados: "Nosotros, Estados Unidos, no haremos ningún pago (…) lo fabricaremos y ellos pagarán".

 

El jefe de la Otan, Mark Rutte, confirmó que Ucrania "obtendrá cantidades realmente masivas de equipo militar, tanto para la defensa aérea como misiles, municiones". Entre los países que participarán en la compra de armas para Ucrania se encuentran Alemania, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, expresó su agradecimiento por el acuerdo de armamento tras una conversación con Trump.

La jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, valoró el plazo de Trump como "muy positivo", aunque consideró que "cincuenta días es mucho tiempo si vemos que están matando a civiles inocentes a diario".

 

Este giro en la postura de Trump es notable. Al inicio de su segundo mandato en enero, el presidente había intentado un acercamiento a Putin para cumplir su promesa electoral de poner fin a la guerra en Ucrania en 24 horas, lo que generó temores de que pudiera dar la espalda a Kiev.

 

Sin embargo, la frustración de Trump ha ido en aumento en las últimas semanas. Aunque calificó a Putin como "un tipo duro", lamentó haber creído en vano haber sellado un acuerdo con él en cuatro ocasiones. La primera dama, Melania Trump, parece haber influido en su cambio de opinión, al recordarle los continuos ataques: "Llego a casa y le digo a la primera dama: ‘¿sabes? Hoy hablé con Vladimir; tuvimos una conversación maravillosa’. Y ella dijo: ‘¿De verdad? Acaban de atacar otra ciudad’".

 

El anuncio de Trump coincidió con la visita de su enviado especial, Keith Kellogg, a Kiev para reunirse con Zelenski. En el frente, un soldado ucraniano que se identificó como Grizzly aplaudió la promesa de nuevos sistemas de defensa aérea, afirmando: "Más vale tarde que nunca" y destacando que "Gracias a los Patriots que nos dan, nuestras familias estarán más seguras".

 

A pesar de estos desarrollos diplomáticos y de apoyo militar, el ejército ruso mantiene su ventaja en el frente ucraniano. Las fuerzas rusas afirmaron este lunes haberse apoderado de dos pequeños pueblos ucranianos: Maiak, en la región de Donetsk, y Malynivka, en la de Zaporiyia.

 

Además, los ataques rusos dejaron al menos tres civiles muertos el lunes en las regiones de Járkov y Sumy, ambas fronterizas con Rusia. En un movimiento interno, el presidente Zelenski anunció una reestructuración gubernamental, proponiendo a la ministra de Economía, Yulia Sviridenko, como primera ministra, y a Denis Shmigal, actual primer ministro, para pasar a ser ministro de Defensa.