Primera Página – Agencia de Noticias –
Santiago de Chile.- Inmobiliaria Melhuish Limitada, sociedad vinculada a la familia que también controla negocios automotrices en Las Condes, solicitó acogerse a un procedimiento de reorganización judicial para evitar la quiebra y ordenar sus obligaciones financieras.
La solicitud fue presentada ante el 20º Juzgado Civil de Santiago y contempla pasivos por un total de $19.458 millones.
La sociedad, que cuenta con la asesoría de Nelson Contador, tiene como principales acreedores a tres instituciones bancarias. Banco Santander Chile concentra obligaciones por $5.379 millones, mientras que Scotiabank Chile registra acreencias por $4.163 millones y Banco Itaú por $3.398 millones.
De acuerdo con los antecedentes presentados ante el tribunal, Inmobiliaria Melhuish es la sociedad encargada de resguardar y administrar el patrimonio inmobiliario del grupo empresarial Melhuish.
La compañía es propietaria de los inmuebles utilizados por las distintas líneas de negocio del grupo, entre ellas el negocio automotriz y Melman SpA, propiedades que posteriormente son arrendadas a estas sociedades.
Pero su rol dentro del grupo no se limita a la administración de inmuebles. Históricamente, Inmobiliaria Melhuish también ha actuado como garante de las operaciones de financiamiento de las distintas sociedades, utilizando sus activos inmobiliarios como respaldo de las obligaciones asumidas tanto por el negocio automotriz como por Melman SpA.
La situación financiera llevó al grupo a modificar su estrategia durante el segundo semestre de 2025.
Según la presentación judicial, la compañía debió adecuar su estructura financiera a las condiciones del mercado, decisión que derivó en el inicio de un proceso de venta ordenada de determinados activos inmobiliarios que no resultan indispensables para la continuidad de las operaciones.
El objetivo de esta estrategia es generar liquidez y avanzar en una reducción ordenada del endeudamiento consolidado, procurando mantener la continuidad de las distintas líneas de negocio respaldadas por la inmobiliaria.
En ese contexto, la compañía plantea que la reorganización judicial permitirá establecer un marco legal para llevar adelante la venta de los activos en coordinación con sus acreedores.
La intención es que los recursos obtenidos de esas operaciones permitan atender las obligaciones financieras de manera ordenada.
Los antecedentes del proceso también detallan el patrimonio inmobiliario que respalda las obligaciones con la banca.
En total, las propiedades hipotecadas a favor de Scotiabank, Itaú y Santander alcanzan un avalúo comercial de $11.587 millones.
Scotiabank concentra la mayor cobertura inmobiliaria, con garantías por más de $9.038 millones.
Entre los principales activos entregados como respaldo se encuentra una propiedad ubicada en Santa Eugenia 1619, en San Bernardo, cuyo avalúo alcanza $7.809 millones.
A esta propiedad se suman otros cuatro bienes raíces que respaldan las obligaciones con Scotiabank. Se trata de tres departamentos ubicados en el sector de Raúl Labbé, cuyas valorizaciones se encuentran entre $294 millones y $352 millones, y un inmueble ubicado en IV Centenario, avaluado en poco más de $272 millones.
Por su parte, Banco Itaú cuenta con garantías sobre dos inmuebles cuyo valor conjunto supera los $2.105 millones.
Dentro de este grupo destaca una propiedad ubicada en la calle Pedro Lira Urqueta, valorada en más de $1.700 millones, además de otro inmueble situado en avenida Tomás Moro.
Finalmente, Banco Santander mantiene garantías constituidas sobre la casa 26 de Gabriela Mistral 3200. La propiedad cuenta con dos registros de tasación que, en conjunto, aportan los últimos $443 millones al avalúo global de las garantías inmobiliarias entregadas a los bancos.
La diferencia entre el total de pasivos de la inmobiliaria y el valor comercial de los inmuebles hipotecados muestra que el patrimonio inmobiliario constituye uno de los principales elementos para estructurar la reorganización y atender las obligaciones con los acreedores.
El proceso de Inmobiliaria Melhuish ocurre además en un escenario de mayor utilización de los mecanismos de reorganización concursal por parte de empresas chilenas.
Según el Observatorio Estadístico de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir), entre el 1 de enero y el 22 de julio de 2026, 36 empresas iniciaron procesos de reorganización concursal.
La cifra supera las 23 compañías que recurrieron a este mecanismo durante el mismo periodo de 2025.
De las empresas que optaron por esta alternativa durante 2026, 20 tienen domicilio en la Región Metropolitana, mientras que apenas dos pertenecen al sector de la construcción.
En el caso de Inmobiliaria Melhuish, la reorganización busca establecer un marco para disponer de activos no esenciales, generar liquidez y atender las obligaciones con sus acreedores, mientras se procura mantener las operaciones del grupo empresarial al que presta respaldo.





