Por Daniel Támara, enviado especial 

Primera Página – Agencia de Noticias –

Cartagena de Indias.- El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, se refirió este jueves a varios temas relacionados con el futuro de las decisiones de política monetaria en Colombia.

Las declaraciones de Villar se dieron en el marco del Congreso de Asofondos de 2024, organizado, precisamente, por el gremio de los fondos privados de pensiones.

“Vale la pena destacar que la reducción que hemos observado en las tasas de interés de mercado durante el último año ha sido muy superior a la que ha tenido lugar en la tasa de interés de política del banco”, afirmó el gerente del Emisor. 

Y agregó: “Mientras esta última se encuentra actualmente un punto porcentual por debajo de los niveles que tenía hace un año, la tasa de captación de CDTs bajó en más de 3 pps entre marzo de 2023, cuando estaba cercana a 14% en promedio, y marzo de 2024, cuando se encuentra por debajo del 11%”. 

En ese sentido, resaltó que “las tasas de colocación de créditos del sistema financiero también se han reducido en mayor grado que la tasa de interés de política del Banco de la República y lo mismo sucede con las tasas de interés de los títulos de deuda pública”. 

Y añadió: “Así, por ejemplo, la tasa cero cupón de los TES a plazo de 10 años es actualmente del orden de 10.5%, inferior en cerca de dos puntos porcentuales a la que se observaba un año atrás. Esto significa una reducción en el costo anual de fondeo del Gobierno a plazos de diez años sustancialmente mayor que la reducción de la tasa de interés de política del Banco de la República que, debe recordarse, se refiere a operaciones de financiamiento a un día de plazo”. 

De esta forma, explicó que “lo que quiero resaltar con estos datos es que la reducción de la inflación y la consiguiente expectativa de caída en las tasas de interés de política del Banco de la República en el futuro han sido tanto o más importantes para reducir las tasas de interés del mercado que la caída observada en la tasa de política”. 

Y enfatizó: “Dicho de otra forma, la reducción cautelosa en las tasas de interés ha ayudado a reducir en mayor grado las tasas de interés de captación a plazo y las tasas de fondeo de los agentes económicos en la medida en que ella ha ido de la mano con el mensaje de que la inflación seguirá bajando”.

También advirtió que “el reto de recuperar la inversión es sin lugar a dudas fundamental, no solo para impulsar la actividad económica en el corto plazo sino para generar una senda de crecimiento sostenible de la economía en el mediano y largo plazos. Ello probablemente no se logra con un simple relajamiento de la política monetaria”.

Y detalló: “Las perspectivas que tiene el equipo técnico del Banco para el año completo 2024 sugieren un crecimiento de 1.1%, que seguiría siendo bajo, pero superior al que se estimaba unos meses atrás y al que se observó en 2023”.

Además, reiteró que, “para 2025, además, se pronostica un crecimiento superior al 3%, consistente con unas condiciones monetarias que se habrían normalizado en el contexto de una tasa de inflación que ya sería acorde con la meta del banco. Cabe decir, sin embargo, que en estas proyecciones de recuperación económica persiste un grado importante de incertidumbre”. 

Y destacó: “Esa incertidumbre se alimenta en parte por factores de carácter externo y macroeconómico que pueden afectar el comportamiento de la inflación y las posibilidades de avanzar efectivamente hacia una normalización de la política monetaria. Adicionalmente, y quizás en mayor grado, se alimenta por otros factores que generan desconfianza de los inversionistas en varios sectores de la economía”.

Finalmente, el gerente terminó «diciendo que en la Junta Directiva del Banco de la República hay plena conciencia sobre los beneficios que tendría contar con unas tasas de interés más bajas en la economía colombiana vis-a-vis las que hoy estamos observando”. 

Y remató: “El debate no es ese. Lo que conduce a un alto grado de cautela en el proceso de reducción de las tasas es la necesidad de encontrar un adecuado balance entre el deseo de contar con menores tasas y el riesgo de que una reducción muy acelerada pueda frenar la senda de caída en la inflación y conduzca por esa vía a reducir las posibilidades de las tasas de interés bajas sean sostenibles”