Por Héctor Hernández M.
Primera Página - Agencia de Noticias -
Bogotá.- Con el paso de los meses, la expectativa respecto a las decisiones de la Junta Directiva del Banco de la República en materia de tasas de interés parece venir disminuyendo. Las especulaciones que acostumbran a hacer los analistas en los días previos a las reuniones de la junta, las encuestas a distintos grupos, y aún el curioso ejercicio en el que se diferencia lo que el analista piensa que debe ser la decisión de lo que cree que va a ser, también han perdido relevancia.
Y no es que el nivel de la tasa de interés de intervención del Banco de la República haya dejado de ser importante. Al contrario, es la tasa de interés básica en la economía, sobre la cual existe un ecosistema de transacciones que reflejan evaluaciones de y apetito por riesgo y precios de activos, que se canalizan a través de los mercados financieros, en especial el de crédito, y son determinantes clave de la dinámica de la actividad productiva, esto es, del crecimiento económico.
La causa del menor entusiasmo frente a las reuniones periódicas de la autoridad monetaria es la resignación frente a la menor capacidad de los modelos para proyectar el comportamiento de la inflación y, en este contexto, el temor a tomar decisiones que puedan tener efectos indeseables y no esperados sobre la economía. Por ejemplo, ahora hay incertidumbre no sólo por la intensidad del Fenómeno de La Niña, sino sobre qué otras cosas podrían terminar afectando el precio de los alimentos y que no han sido consideradas en los modelos y los análisis. En otras palabras, la inesperada persistencia de la inflación se ha convertido en el principal obstáculo para los bancos centrales en la decisión sobre las sendas de las tasas de interés en el futuro.
(A manera de paréntesis, la teoría económica y los modelos de los bancos centrales dan particular importancia a lo que se denomina la tasa de interés real de equilibrio de largo plazo o tasa natural. Si bien es una variable no observable que es necesario calcular, se supone que en los años recientes los niveles de esta tasa en un buen número de economías pueden haber cambiado, lo que dificulta la calibración de la política monetaria en el tiempo a partir de los factores “fundamentales”).
El presidente de la Reserva Federal ha expresado de forma clara y sencilla el dilema o la angustia que invade las reuniones del comité de política cuando dice que solamente reducirán las tasas de interés cuando tengan la certeza (personal) de que han controlado la inflación, cualquiera que sea la predicción de los modelos.
El hecho de que varios bancos centrales hayan detenido temporalmente la reducción de tasas de interés, y que en algunos casos las hayan incrementado, va en la misma línea de la Reserva Federal.
En este escenario, si la decisión central de política monetaria depende de un grupo de personas que (i) pueden dudar de lo que indican los modelos, los analistas, las proyecciones de especialistas, su experiencia personal, etcétera, (ii) como resultado, ven más incertidumbre sobre el impacto de sus decisiones y (iii) llegan a las reuniones cada vez con mayor aversión al riesgo (de equivocarse y tener que incrementar tasas de interés en algún momento), es poco lo que se puede discutir seriamente sobre la decisión de la junta en su(s) próxima(s) reunión o reuniones. El estado de ánimo sustituye al análisis económico.
Ante este curioso panorama, la actitud ideal del resto de los humanos puede entonces ser una de dos opciones: (i) olvidarse del tema y dejar que los miembros de la junta tomen sus decisiones como se sientan seguros y seguras de hacerlo; (ii) aprovechar el momento para buscar algún rédito político, como lo hizo el Ministro de Hacienda, quien ya anunció su voto para el futuro, reducción de 100 puntos básicos, y el de dos miembros (75 puntos básicos), lo llevará, por el momento, a reducciones de entre 25 y 50 puntos básicos por parte de la junta.
No hay más que hablar. Conociendo ya el libreto y el final del libro, no vale la pena adivinarlo. Allá llegaremos.
Sin embargo, aritméticamente el recorte de 75 pb está solo a un voto. Si no pasa en esta Junta puede venir en las sesiones de los próximos seis meses, porque empieza a rondar sobre la Junta el cambio de dos de sus miembros por parte del presidente de la República, Gustavo Petro. Esto debe ocurrir en enero. De pronto los dos salientes no alcanzan a votar en la primera Junta del 2025.
Desde ya se empieza con la especulación de cuáles serán los dos codirectores que saldrán. Pero primero vale la pena mirar quiénes se quedarán:
- Leonardo Villar, el gerente del Banco de la República será reconfirmado a finales del año para otros cuatro años. Sigue.
- Olga Lucía Acosta, fue nombrada en este gobierno por Petro. Sigue.
- Mauricio Villamizar, es casi fijo que lo dejan. Es hijo de Rodrigo Villamizar, ministro de Minas de Ernesto Samper. Y su madre es Miriam Villegas, ex directora del Incoder. Ella es de línea progresista. Sigue.
- El ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla. Hay quienes dicen que a él le interesaría volverse codirector del Banco y el ministro pasaría a ser el vice Diego Guevara. No hay que descartar esta posibilidad. Bonilla se quedaría.
Entre los restantes tres están los dos cambios:
- Roberto Steiner. Es bastante ortodoxo. Muy valioso en estos momentos de crisis en Colombia y el mundo. Aunque de temperamento difícil, el gobierno, si fuese inteligente, lo dejaría. Candidato a salir.
- Jaime Jaramillo. Es más q ortodoxo, pragmático. Con gran experiencia. Candidato a salir.
- Viviana Taboada. No ha desentonado en la Junta, pero de pronto por ser hija de la uribista Alicia Arango, la pueden sacrificar. Un punto a su favor es que de tiempo atrás trabajó muy de cerca con la codirectora Olga Lucía Acosta nombrada por Petro, como ya se dijo. Candidata a salir.
Quienes pueden llegar:
- El primer candidato es el actual superfinanciero, César Ferrari. Algunos hablan de que estaría inhabilitado no por su múltiple nacionalidad sino por su condición de Súper. Si Ferrari va a la Junta, José Roberto Acosta, el actual director de Crédito Público, sería el nuevo Súper.
- El vice de Hacienda, Diego Guevara, quien así se lo ha pedido al presidente Petro, según fuentes del gobierno.
- Las expertas del Comité de la Regla Fiscal, Astrid Martínez y Martha Misas. Esta última fue en el BanRepública jefe de Leonardo Bonilla, hijo del ministro. Casualmente, Enrique López, esposo de Astrid, fue también mentor de Leonardo Bonilla.
- Luis Fernando Medina, PHD de la Universidad de Chicago y actual representante de Colombia ante la Ocde. Es progresista total.
- Juanita Villaveces, decana de Economía de la Universidad Nacional.




