Por Carlos Gustavo Cano (*)
Primera Página – Agencia de Noticias –
Bogotá.- Las recientes protestas de los agricultores, especialmente en Alemania, Francia, Polonia y Bruselas, no por casualidad antes de las elecciones parlamentarias en Europa, giran alrededor de la Política Agrícola Común (PAC).
Su principal bandera es la relajación de las exigencias ambientales a los agricultores europeos. O, en su defecto, su extensión, sin excepción alguna, también a los agricultores de todos los países que exportan a Europa. Otra postura es contra la eliminación de aranceles a las importaciones de granos de Ucrania. Sobre el particular, resulta probable un avance significativo de la ultraderecha en el parlamento europeo.
De otra parte, la muy alta probabilidad de que Trump vuelva a ganar la presidencia de Estados Unidos con su lema proteccionista y xenofóbico de “make America great again», ensombrece aún más el panorama del libre comercio y el acceso a los mercados agrícolas.
Lo mínimo, independientemente de las corrientes derechistas contemporáneas, serán las exigencias rigurosas de la Unión Europea a quienes pretendan llegar a sus mercados en materia de regulaciones ambientales sobre sostenibilidad, agricultura regenerativa, soluciones basadas en la naturaleza, emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por cambios en el uso de la tierra, el bienestar laboral y animal, etc. etc., acompañadas de los ‘border taxes’ impulsados por la presidenta de la Comisión, la genial médica Ursula von der Layen, sin duda constituyen la superlativa agenda sobre el comercio global de alimentos.
En vez de la reacción consuetudinaria y populista de protestar frente a la galería contra los países más ricos, debemos entender que tales exigencias ya no emanan de sus propios gobiernos, sino de las poderosas organizaciones de consumidores que cada vez los condicionan con mayor fuerza en pro de la nutrición sana. Más nos valdría reconocer la ‘realpolitik’ y propender por ir aplicando tales estándares y normas al interior de nuestros propios mercados locales, que constituyen ineluctablemente la cancha de entrenamiento para los jugadores que aspiren a distinguirse en la arena de la competitividad internacional.
En cuanto a la reflotación del grupo de Cairns, en la que no pocos sueñan, en el cual participé con toda devoción y ‘adicción’ en calidad de ministro de agricultura en los tiempos de la fallida Ronda de Cancún, su momento parece haber pasado sin retorno. Carlos Gustavo Cano
(*) Ex codirector de Ecopetrol y del Banco de la República, y ex ministro de Agricultura.



