Por Héctor Hernández M. Primera Página – Agencia de Noticias – Bogotá.- Los exportadores colombianos no han sido capaces de aprovechar el cuarto de hora súper devaluacionista, que ya se extiende por nueve años, para incrementar sus ventas de bienes y servicios en el exterior. Por el contrario, se les han reducido 18%, casi una quinta parte. En este período el precio del dólar pasó de los $1.870 a niveles superiores de los $4.700 y llegó a tocar los $5.061. DOS MÁXIMOS HISTÓRICOS Es más, el Índice de Tasa de Cambio Real (Itcr), que muestra el precio del dólar bien aterrizado, descontando la inflación del consumidor o del productor, llegó en este período a su máximo histórico desde que lo calcula el Banco de la República, a 170,24 puntos. Y el Itcr bilateral con Estados Unidos también se salió de control al alza, llegó a estar en 190,25 puntos: ¡una locura! En introducción a la economía, los libros de texto rezan que la devaluación es la mejor aliada de los exportadores: entre más se deprecie la moneda el estímulo a vender productos en el exterior es mayor, por la simple razón de que el que exporta, para el caso colombiano, va a recibir más pesos por cada dólar que le pagan. Todo lo contrario ocurre con el importador. Si hay devaluación se le dificulta más traer bienes o servicios, porque tiene que conseguir cada vez más una cantidad mayor de pesos para importar un producto. O sea, la devaluación es un desincentivo a importar. CUANDO EMPEZÓ LA TREPADA DEL DÓLAR Nunca se me va a olvidar que por allá en 2014, cuando se descolgó estrepitosamente el precio del petróleo, el entonces ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, repetía como disco rayado que esa caída de este “commoditi” se iba a amortiguar en buena parte gracias a la devaluación que se iba a generar y que iba a incentivar otro tipo de exportaciones. La devaluación se produjo. El dólar brinco de los $1.870 en agosto a los $2.392, en diciembre de ese año. Al final de 2015 terminó en $3.150. Y en febrero de 2016 alcanzó los $3.407. Las exportaciones totales pasaron de US$54.900 millones en 2014 a US$31.800 millones, en 2016, un desplome del 42%. La devaluación en esta coyuntura había sido por encima del 60%, y eso que la tasa de cambio (precio del dólar) terminó en 2016 en $3.000, con una devuelta de unos $400. LA LECTURA DE UN ITCR DISPARADO Pero para decantar este cuento de la devaluación como estimulante de las exportaciones, qué mejor que echar mano del Índice de Tasa de Cambio Real (Itcr) que calcula el Banco de la República. La base 100 del Itcr es 2010, y es un promedio geométrico, que se tomó como punto de partida porque fue un año normal, no fue atípico, bastante estable en materia cambiaria. Algunos han llegado a decir que esa base 100 hace suponer que por encima de ella hay devaluación real y por debajo, revaluación real, pero técnicamente no es así. El banco calcula varias modalidades de Índice de Tasa de Cambio Real y para estimarlo acude a varios deflactores, entre ellos el Índice de Precios al Productor (IPP) y el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Hay Itcrs del Comercio Total y también Itcrs de origen No Tradicional. EL ITCR MUESTRA UNA REALIDAD, MÁS REAL Se usa mucho el No Tradicional, con el IPP como deflactor. Pero Primera Página escogió el Itcr del Comercio Total con el IPC como deflactor, aunque hay que decir que todos los Itcr al final del día muestran un resultado muy similar. El Itcr muestra una realidad, más real (una redundancia intencionada), del comportamiento de la tasa de cambio, del precio del dólar. En donde se está descontado o bien la inflación en que incurre el productor o bien la inflación en que incurre el consumidor. El Itcr también sirve para saber la condición de una moneda frente a otras monedas. Y Primera Página acude al Índice de Tasa de Cambio Real, Itcr, para mostrar que pese a que el peso colombiano se ha devaluado de manera real y en forma continua e intensa en los últimos nueve años, los exportadores no han sabido o no han podido aprovechar este cuarto de hora, para incrementar sus ventas de bienes y servicios en el exterior, convirtiéndose en una excepción frente a los libros de texto. En estos nueve años de devaluación real a la lata y constante del peso, las exportaciones en lugar de crecer se han achicado casi una quinta parte, un 18%. Y pese a que el precio del dólar viene retrocediendo desde julio del año pasado, cuando rompió el piso de los $4.500, en diciembre último el Índice de Tasa de Cambio Real supera la base 100 en más de 28 puntos. Se ubicó en 128,72 puntos, aún bastante lejos del índice Itcr que imperaba en julio de 2014, 97,46 puntos, cuando el dólar cambió su ciclo y empezó su subida imparable. 2014, PUNTO DE REFERENCIA Este nivel del Itcr de julio de 2014 es el punto de referencia que toma Primera Página para su análisis, porque el dólar se había estabilizado por el lado de los $1.900 y empezaba a subir. Año y medio atrás coqueteaba los $1.700. Pese a que en 2011 el Itcr se
Nueve años de devaluación real a la lata y constante del peso y de exportaciones achicadas 18%: al acabar 2023 el Índice de Tasa de Cambio Real supera la base 1
Desde el 2014 a hoy, el precio del dólar navega al alza, entre los $1.846 y los $3.940 (hoy), llegando a tocar los $5.061 en noviembre de 2022. El Itcr (Índice de Tasa de Cambio Real) en estos últimos nueve años no sólo nunca se ha puesto por debajo de la base 100 sino que de 2019 para acá ha sido de más de 140 puntos
Por Redacción

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