Por Diego Rodríguez (*)
Primera Página - Agencia de Noticias -
Bogotá. - Estoy de viaje y, antes de salir, decidí abrir una de esas cuentas que prometen operar con monedas de forma más eficiente. La abrí digitalmente, sin ir a ninguna oficina, en pocos minutos. Desde la misma aplicación tengo saldos en distintas monedas y una tarjeta que agregué a Apple Pay. La fondeo con pesos y, a cualquier hora y cualquier día de la semana, puedo convertirlos en segundos en euros o dólares y pagar con el celular. Después de tantos años trabajando en divisas, lo que más me llama la atención es lo poco que tengo que hacer para una operación que antes me obligaba a llamar, pedir precio, negociar y esperar varias horas para tener los fondos disponibles, siempre dentro del horario del mercado. La compra de dólares de bajo monto finalmente se digitalizó.
Lo que no se ha digitalizado del todo es buena parte del mercado de capitales colombiano. Ya existen plataformas que permiten comprar y vender acciones desde el celular, pero financiar esas posiciones sigue siendo, increíblemente, un reto. Hacer un repo, es decir, pedir prestado dejando los títulos como garantía, todavía puede convertirse en un ejercicio de llamadas, esperas y negociación de costos. Incluso en algunas de las casas de bolsa de mayor tamaño.
Me han cotizado comisiones cercanas al 0,5 % para comprar acciones y cobros próximos al 1% solo por realizar un repo a un mes. Anualizado, eso equivale a cerca de 12% en comisiones, y a eso hay que sumarle los intereses del préstamo. Son cifras que obligan a protestar y negociar. A veces, conseguir una mejor condición parece depender más de la insistencia del cliente que de la competencia entre intermediarios.
Con las divisas pasaba algo parecido, hasta hace poco. Durante años, uno de los márgenes que más me molestaba era el de las operaciones inferiores a US$50.000. He recibido cotizaciones entre 30 y 60 pesos por dólar alejadas del precio que veía en pantalla, es decir, entre 0,7% y 1,5% del valor de la operación. Hace años dejé de operar profesionalmente en ese mercado, pero todavía tengo acceso a precios en línea. La costumbre de seguir el mercado no se pierde.
Entiendo que una operación pequeña cuesta atenderla y que el precio mayorista no está disponible para todo el mundo. También sé que, cuando la tecnología permite prestar el servicio de otra manera, esos márgenes empiezan a necesitar una explicación más convincente.
Las cuentas digitales cambiaron esa realidad. Algunas permiten recibir pesos, convertirlos en distintas monedas y utilizar el saldo mediante una tarjeta. Para gastos de viaje y ciertas transferencias, la diferencia en facilidad y costo frente a las opciones tradicionales puede ser considerable.
Hay que mirar, por supuesto, la cuenta completa: tasa de cambio, comisiones y condiciones para disponer del dinero. Una aplicación bonita tampoco garantiza una operación barata. Pero en mi experiencia, estas alternativas han hecho cada vez más difícil justificar los márgenes que antes aceptábamos por falta de opciones.
Las remesas muestran el alcance de este cambio. Un colombiano en el exterior puede utilizar servicios digitales para convertir y enviar dinero al país. Una vez los recursos están en una cuenta local habilitada, Bre-B, el sistema de pagos inmediatos del Banco de la República, facilita mover los pesos entre entidades. El banco sigue participando en muchos de esos procesos, pero el margen por prestar el servicio tendrá que competir con nuevas alternativas.
Lo notable es que este cambio ya no viene solo de las fintech, sino de los dueños del mercado. Es ahí donde aparecen los Supersónicos. El cuatro de octubre, Okxice, la sociedad entre Intercontinental Exchange, propietaria de la Bolsa de Nueva York, y la plataforma cripto OKX, anunció sus planes para un mercado de acciones tokenizadas, según recoge Barron's.
Tokenizar consiste en representar un activo o los derechos sobre él mediante un registro digital en una blockchain. La aspiración es facilitar su transferencia, permitir la negociación durante las 24 horas, los siete días de la semana, y reducir costos de custodia y liquidación, lo mismo que hoy ya puedo hacer con mis dólares desde el celular. Es una transformación en marcha, con condiciones regulatorias y riesgos todavía por resolver.
Lo interesante es quién está impulsándola. La propia dueña de Nyse está participando en un proyecto que podría cambiar la manera en que se mueve el capital. Los grandes actores del mercado están buscando cómo transformar su negocio antes de que otros lo hagan por ellos.
En Colombia también hay avances, y Bre-B es uno de ellos. Precisamente por eso cuesta aceptar que algunas operaciones bursátiles y bancarias sigan siendo tan demoradas y costosas. No hace falta esperar a que todo se tokenice para revisar tarifas, simplificar trámites y facilitar la participación.
La poca liquidez de nuestra bolsa tiene varias causas, pero cobrar en cada paso difícilmente ayuda a resolverla. El inversionista paga por entrar, por realizar el repo, por los intereses de la financiación, y vuelve a pagar al salir. Además, enfrenta un costo menos visible: la distancia entre el precio que observa y aquel al que consigue negociar.
Por eso, una acción barata no siempre termina siendo una inversión barata. Las comisiones, la financiación y la dificultad para vender pueden llevarse una parte importante del retorno. Para quien invierte, hacer esa cuenta es tan necesario como estudiar el negocio de la compañía.
Antes de pedirles a más colombianos que inviertan en bolsa, convendría revisar qué mercado les estamos ofreciendo. El ahorrador tiene cada vez más alternativas y puede comparar desde el mismo teléfono con el que paga un almuerzo en dólares, en euros o en pesos.
Mientras los Supersónicos buscan cómo mover el capital con menos obstáculos, en Colombia todavía vivimos un poco como los Picapiedra, cobrando peajes en cada tramo. El problema para los intermediarios, y la buena noticia para los usuarios, es que el dinero ya está encontrando otras carreteras.
(*) Managing director de Bosk Capital, cofundador de Urbex - Data analítica para real estate y ex corredor de Bolsa.
Nota: Esta columna representa exclusivamente la opinión del autor sobre temas financieros, económicos y de negocios, con énfasis en análisis Global Macro aplicable a mercados públicos, privados y de gestión patrimonial.
Las opiniones aquí expresadas son de carácter informativo y académico, y no constituyen una recomendación específica de inversión ni asesoría financiera individualizada. Toda decisión de inversión debe basarse en el perfil, objetivos y análisis propios de cada inversionista.


