La demanda por deuda soberana latinoamericana alcanzó niveles que no se veían desde hace años, impulsada por gestores globales que buscan rendimientos superiores a los de las economías desarrolladas.

Los analistas consultados coinciden en que la renta fija emergente seguirá marcando la agenda de las próximas semanas, aunque difieren sobre la magnitud del efecto. Para unos, el ajuste ya está descontado en los precios; para otros, el mercado todavía subestima la persistencia del fenómeno.