Por María Lucía Hernández Dueñas (*)
Primera Página - Agencia de Noticias -
Roma (Italia).- El pasado jueves 30 de julio se relajaron los controles fronterizos entre la zona de Fnideq (Marruecos) y Ceuta, ciudad ubicada en la costa norte de África. Las razones por las que las autoridades marroquíes relajaron los controles en frontera siguen siendo objeto de especulación. Lo cierto es que miles de jóvenes, en su mayoría marroquíes, atravesaron la frontera e intentaron nadar hasta las costas españolas. Aunque las cifras no son aún definitivas, se estima que unas 50.000 personas alcanzaron la costa de Ceuta y unas 80 fallecieron ahogadas en el intento.
¿Por qué ocurrió?
Aunque muchas de las publicaciones fueron eliminadas posteriormente, numerosos jóvenes que llegaron a Ceuta relataron que, al ver que la policía marroquí no impedía el paso, comenzó a difundirse rápidamente información en redes sociales con mensajes como: "Ven ahora", "La frontera está abierta", "Si llegas a Ceuta no te devolverán", "Van a dar papeles" o "Es el momento de cruzar".
La situación económica en Marruecos no ayuda a desincentivar la migración. El desempleo alcanzó el 29,2% entre los jóvenes de 15 a 24 años y el 16,1% entre quienes tienen entre 25 y 34 años, cifras muy por encima de la media nacional del 10,8%. Como muchos jóvenes dijeron a periodistas internacionales, “Marruecos no vale la pena”.
Existe una presión estructural y una idea colectiva que lleva a muchos jóvenes a considerar la migración como la única alternativa para construir un proyecto de vida. Sin embargo, la realidad suele ser mucho más compleja. Como explicó un joven marroquí entrevistado por Artículo14: “creemos que todo va a ser fácil, que vamos a poder estudiar y trabajar, tener una vida mejor. Y no es así, es dificilísima".
Bastaron unos cuantos días para que al menos 48,300 de las aproximadas 50,000 regresaran al territorio marroquí tras no encontrar comida, agua ni donde refugiarse. Además, la situación se volvió particularmente tensa con la población local. Reuters reportó, tras hablar con varios migrantes que algunos recibieron insultos, el lanzamiento de piedras y otras muestras de hostilidad, tras el colapso de la ciudad.
¿Instrumentalización de la migración o crisis migratoria?
Superar los controles migratorios fronterizos en Marruecos es realmente difícil. Incluso llegar a la frontera es un verdadero desafío, ya que la policía marroquí realiza controles en carreteras y ciudades cercanas.
En la zona de Fnideq existe un enorme despliegue policial compuesto por la Policía Nacional Marroquí, Fuerzas Auxiliares, Gendarmería Real y la Guardia Costera. Eso, sumado a la vigilancia tecnológica, la cual cuenta con cámaras de alta resolución, sensores, vigilancia marítima y drones.
Entonces, ¿Qué pasó el 30 de julio?
Hasta el momento no existe un comunicado oficial que permita afirmar con certeza por qué disminuyó ese nivel de vigilancia durante varias horas. Lo que varios analistas han especulado es que más que una crisis migratoria, se trata de una instrumentalización de la migración como arma de presión diplomática.
Las relaciones entre España y el Reino de Marruecos han atravesado históricamente momentos de tensión y esta no sería la primera vez que una movilización masiva de personas coincide con un contexto de fricción política entre ambos países.
El primer paralelismo que varios analistas han señalado es el de la llamada Marcha Verde de 1975. Hasta ese año, España administraba el Sáhara Occidental. Marruecos sostenía que el territorio le pertenecía históricamente y, como estrategia de presión, promovió la movilización de cerca de 350.000 civiles marroquíes, acompañados por fuerzas militares, hacia la frontera del entonces Sáhara Español. Pocas semanas después, España firmó los Acuerdos de Madrid, mediante los cuales transfirió la administración del territorio a Marruecos y Mauritania.
El segundo antecedente ocurrió en 2021. En apenas 48 horas, alrededor de 8.000 personas llegaron a Ceuta. Muchos especialistas consideran ese episodio un ejemplo de presión diplomática, ya que coincidió con la decisión de España de permitir la entrada por razones humanitarias de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, movimiento que busca la independencia del Sáhara Occidental. Marruecos interpretó aquella decisión como una traición y acusó a España de favorecer indirectamente al Polisario.
En cuanto a la situación actual, las explicaciones siguen siendo hipotéticas. Una de las interpretaciones apunta al reciente acercamiento diplomático entre España y Argelia. Ambos países habían iniciado una nueva etapa de cooperación política y económica tras varios años de distanciamiento, materializada con la visita del presidente Pedro Sánchez a Argel pocos días antes de la crisis de Ceuta. Algunos analistas consideran que Marruecos pudo interpretar ese acercamiento como un movimiento favorable a su principal rival regional.
La segunda hipótesis fue vista como un recordatorio, no solo a España sino a la Unión Europea sobre la importancia de reforzar la cooperación con Marruecos en materia migratoria. Hay que recordar que dicho país controla una de las principales entradas marítimas a Europa desde Ceuta y Melilla, el Estrecho de Gibraltar y las Islas Canarias. Su posición estratégica de cara al continente europeo lo convierten en un actor con una capacidad de influencia altísima y con poder de negociación con España. Bastó reducir el control migratorio por unas horas para crear el flujo masivo que se creó a finales de mes
Tras casi una semana de los hechos, la situación en la frontera parece haberse calmado: la llegada masiva ya cesó y las autoridades marroquíes volvieron a ejercer un control estricto de la frontera. Sin embargo, la dimensión humanitaria y política de lo sucedido en Ceuta deja preguntas abiertas no solo para España, sino para Europa. ¿Deberá reforzarse la cooperación con Marruecos? ¿Cómo evitar que una situación similar se repita en otras fronteras del continente? ¿Y qué posición deberá adoptar España, a corto y mediano plazo, para preservar sus intereses sin agravar las tensiones en el norte de África?
(*) Experta en Derecho Migratorio. Es abogada de la Universidad de Los Andes, con maestría en Gobierno y Políticas Públicas de la Libera Università Internazionale degli Studi Sociali "Guido Carli" (Luiss), de Roma, Italia.



