Primera Página – Agencia de Noticias –

Bogotá.- McKinsey & Company llevó a cabo su estudio de educación a nivel global, conocido como “Spark & Sustain: How all of the world’s school systems can improve learning at scale”.

En este incluyó investigaciones en sistemas en crecimiento y en decadencia; analizó datos globales; y entrevistó a más de 200 líderes de sistemas, donantes y filántropos, líderes de organizaciones sin ánimo de lucro, académicos y consultores educativos, para comprender de qué manera los sistemas educativos de todo el planeta pueden retomar el crecimiento y recuperarse de los daños provocados por el Covid-19.

Estos fueron algunos de los hallazgos:

La mayoría de las reformas educativas fracasan

En la década que precedió la pandemia del Covid-19, el desempeño escolar en la mayoría de los sistemas se estancó o disminuyó. De los 73 países con datos longitudinales a lo largo de la última década, apenas 23 lograron alcanzar mejoras significativas, consistentes y sostenidas en los resultados.

La pandemia hizo que se exacerbaran los desafíos, Colombia, por ejemplo, tiene un desempeño inferior en educación y ningún país latinoamericano supera el desempeño regular, según estimaciones del Banco Mundial. En simultáneo, el giro hacia el trabajo remoto y el comercio electrónico aceleró los cambios en la fuerza laboral, lo que provocó un efecto de tijera: las pérdidas en el aprendizaje colisionan con una demanda creciente de habilidades de orden superior.

Solo el 20% de los sistemas educativos analizados alcanzó sus objetivos de aprendizaje y de resultados del sistema

La encuesta a los 400 líderes reveló las principales razones de fracaso en las reformas educativas, este es el porcentaje de veces que cada motivo de falla fue mencionado entre los cinco principales:

• 65% Prioridades opuestas: la educación no es considerada una prioridad, lo que resulta en la imposibilidad de reunir los fondos públicos o las donaciones necesarias para ejecutar las iniciativas.

• 61% Financiamiento inadecuado o no equitativo.

• 48% Falta de talentos educativos.

• 46% Capacidad de implementación limitada.

• 33% Discontinuidad en el liderazgo.

• 31% Resistencia de los involucrados.

Prioridades del sistema para el recorrido de mejora

Los sistemas en las bandas de desempeño más bajas como Colombia necesitan enfocar sus esfuerzos en desarrollar habilidades de alfabetización y matemática básicas, garantizar la disponibilidad de materiales para todos los alumnos, apoyar a los docentes con planes estructurados e implementar mecanismos de evaluación de la instrucción efectivos para reflejar los diferentes niveles de resultados de los alumnos. Este paquete de intervenciones es conocido como “pedagogía estructurada”.

Además, se podría priorizar el reclutamiento, desarrollo y retención de docentes y líderes escolares de alta calidad; mejorar el bienestar de los estudiantes para aumentar la asistencia a clase y el aprendizaje; y garantizar la justicia y la equidad en la distribución de recursos, el modelo de gobierno y las operaciones.

Panorama en América Latina

Ninguno de los países de la región está en un nivel bueno o avanzado en términos de educación. Los de mejor posición son Chile y Costa Rica que se encuentran en un nivel medio y Colombia en un nivel inferior. Sin embargo, existen casos como el de Perú y Ceará en Brasil que implementaron acciones para mejorar la educación de sus países.

En el caso de Perú, Jaime Saavedra se convirtió en Ministro de Educación, reconstruyó el equipo directivo del Ministerio e incorporó talentos de otros sectores, como el financiero, que aportaron competencias nuevas y necesarias. En el estado de Ceará en Brasil, las 150 escuelas con mejores resultados del estado adoptaron a las 150 escuelas con peores resultados; si la escuela con peores resultados mejoraba, ambas escuelas de la pareja recibían una recompensa económica.

Los sistemas que avanzan en forma sostenida aplican un conjunto de 7 estrategias de refuerzo para alcanzar mejoras significativas y a largo plazo:

1. Fijar un conjunto reducido de prioridades para enfocarse en los avances, con objetivos coherentes, sostenidos y basados en evidencia.

2. Crear una estructura no concentrada en un único líder e involucrar a otras instituciones más allá del ministerio.

3. Establecer una comunicación auténtica de dos vías con educadores y familias.

4. Crear coordinación y una cadencia para el cambio, transformando las estrategias en planes, presupuestos y cronogramas

5. Construir estructuras de implementación y habilidades en los niveles medios

6. Medir los resultados de los estudiantes y volverlos transparentes; usarlos para crear momentum y ajustar las políticas y la metodología

7. Expandir lo que funciona bien, dejando espacio para la innovación y midiendo los resultados positivos.

Si las tendencias históricas continúan, más de 700 millones de niños estarán en situación de pobreza educativa para 2050.

Sin embargo, para McKinsey, aunque la pandemia acabó con décadas de mejoras educativas, si todos los sistemas lograran mejorar los resultados de sus estudiantes al mismo ritmo que los sistemas más eficaces, 350 millones de alumnos podrían salir de la pobreza educativa en los próximos 30 años.