Por Héctor Hernández M. Primera Página - Agencia de Noticias – Bogotá.- Primera Página calcula que en solo abril de 2026 la variación en los precios de los alimentos podría ser de alrededor de 1%. Esta variación mensual de abril (1%) es 10 básicos menos que la de igual mes de 2025, cuando fue de 1,10%. Y es 27 básicos inferior de la del tercer mes de este año, cuando fue de 1,27%. DE 6,17%, LA ANUAL Con la subida de precios en el abril que acaba de pasar de 1%, que calcula PP , la inflación anual sería de 6,17%, 10 básicos menos que la de marzo de este año, cuando estuvo en 6,27%. La inflación anual en abril de 2025 fue de 4,61%. Si se compara con la de 6,17% de idéntico mes de este año, el aumento es de 156 puntos base. LA ANUAL EN LOS úLTIMOS MESES Mirando el histórico en términos anuales, la subida de la inflación de alimentos se detuvo en marzo de 2025, cuando fue de 4,67% (en abril de ese año cedió a 4,61%). Pero en mayo volvió a treparse a 4,71%. Bajó en junio del año pasado a 4,31%, para volver a tomar impulso en julio, cuando llegó a ser de 4,94%. Y siguió derecho en su ascenso en agosto cuando se ubicó en 6,13%. Luego para septiembre subió a 6,21%. Ya para octubre la inflación anual de alimentos se instaló en 6,64%, pero en noviembre se devolvió a 5,74% y terminó en diciembre de 2025 en 5,07%. Arrancó este año en enero en 5,11%. En febrero se ubicó en 5,84% y en marzo, en 6,27%. Ahora para abril de 2026, bajó levemente su variación a 6,17%. LO QUE ESPERA EL MERCADO Los analistas del mercado financiero esperan en promedio, según un sondeo de ayer de PP , una inflación mensual de los alimentos de 1,26%, con lo cual su variación anual sería de 6,43%, 26 básicos más que la estimación de PP. MUY POCOS DESCENSOS De las 59 clases de alimentos que contiene la canasta familiar en apenas 11 se registrarían descensos en los precios durante abril de este año. En marzo se registraron 16 descensos. Es preocupante si se tiene en cuenta que en diciembre último hubo caída de precios en 26 clases de alimentos. INVIERNO INFLACIONARIO De las 59 clases de alimentos en 48 se registran aumentos en los precios. Las grandes subidas estuvieron por los lados de los procesados como los aceites comestibles, las margarinas, la sal, las sopas, cremas y caldos, el azúcar, las gelatinas, flanes y pudines, la leche en polvo, los condimentos, las pastas, salsas y aderezos, el café y el chocolate. Sus aumentos fueron entre 1% y 4%. A ésta se sumaron las alzas en la carne, el pollo, la leche, los huevos, la papa, la yuca, el tomate, la cebolla y la zanahoria. Estos incrementos se movieron entre 1% y 10%. CORABASTOS Como lo registró Primera Página , el jefe de Mercadeo de la Central de Abastos de Bogotá (Corabastos), Luis Hernando Ríos, proyecta estabilidad en la inflación de alimentos de abril, con variaciones puntuales asociadas principalmente a factores climáticos, según su balance de mercado. De acuerdo con Ríos, el mes estuvo marcado por presiones mixtas en los precios. Por un lado, las lluvias y el alto nivel de humedad afectaron la producción de hortalizas de hoja provenientes de la Sabana de Bogotá y de varios municipios de Cundinamarca, así como de zonas de Boyacá y Santander. Productos como acelga, apio, coliflor, cilantro y brócoli registraron alta variabilidad de precios e incluso pérdidas de cultivos en algunas zonas, debido a la afectación en la maduración. No obstante, otros alimentos de alta incidencia en la canasta básica ayudaron a contener la inflación. "La papa dio una sorpresa porque se mantuvo relativamente estable al igual que la carne y el arroz, que son alimentos que se suelen tener en grandes cantidades en el mercado mayorista", dijo Ríos, quien explicó que eso permitió evitar alzas significativas. En el caso del huevo, el comportamiento fue favorable para el consumidor. Ríos destacó que la amplia oferta procedente de Cundinamarca y Santander mantuvo la cubeta de 30 unidades tipo AA alrededor de $12.000, precio con el que incluso inició el mes de mayo, consolidándose como uno de los productos de mayor estabilidad. El arroz también mostró un comportamiento estable: el precio mayorista para el tendero se ubicó cerca de $43.000 la arroba, lo que permitió ofrecerlo al consumidor final alrededor de $2.400 la libra, sin mayores presiones inflacionarias.