Por Gonzalo Araujo (*) Primera Página – Agencia de Noticias – Bogotá.- Las consultas interpartidistas no solo definen candidaturas, también revelan la dinámica real de la política colombiana: quién se moviliza, cómo se distribuye el voto y qué fuerza logran proyectar los candidatos hacia la contienda nacional. En este bloque analizaremos tres dimensiones clave de las consultas de 2018, 2022 y 2026: la participación ciudadana, la concentración y fragmentación del voto, y la capacidad de crecimiento de los ganadores. Cada sección nos permitirá entender no solo quién lidera, sino también cómo y con qué fuerza el electorado respalda a los candidatos dentro y fuera de sus coaliciones. Este enfoque nos ofrece una visión integral de las consultas como termómetro de la carrera presidencial y del comportamiento de los votantes. Votos que cuentan: la fuerza de las consultas interpartidista El panorama electoral, tras las consultas del ocho de marzo de 2026, deja varias señales sobre la capacidad de movilización de los distintos bloques políticos. Bajo este escenario, La Gran Consulta por Colombia se erige como el motor indiscutible de la jornada, al concentrar cerca de 5,9 millones de votos, la gran mayoría de los sufragios depositados en consultas. En este bloque, Paloma Valencia se consolida como la gran ganadora al rozar los 3,2 millones de votos, demostrando una capacidad de arrastre significativa dentro del electorado de derecha. La gran sorpresa, sin embargo, es Juan Daniel Oviedo, quien obtiene el segundo lugar con 1.2 millones de votos. Su resultado no solo lo ubica muy por encima de otras figuras tradicionales de la consulta, sino que incluso supera la votación obtenida por los ganadores de las otras dos consultas de la jornada. Este desempeño lo posiciona como un actor relevante dentro de la coalición y abre discusiones estratégicas sobre cómo evitar la fragmentación del voto en ese sector, incluida la posibilidad de que Oviedo pueda convertirse en una fórmula vicepresidencial que complemente la candidatura de Valencia. Revisando los votos desagregados por departamento, la votación por Oviedo en Bogotá, lo ubica como el jugador más relevante hoy en la capital del país. Por otro lado, la Consulta de las Soluciones deja un balance más complejo para Claudia López. Aunque se impone con amplia ventaja frente a su único competidor y gana su consulta con más de 572 mil votos, el nivel de participación resulta bajo para una candidatura con reconocimiento nacional. Con menos de medio millón de sufragios, su capacidad de movilización luce limitada frente al volumen alcanzado por la consulta de la derecha. Sin embargo, en términos individuales, López mantiene una base electoral que sigue siendo significativa dentro del contexto de la jornada, pues su votación por sí sola supera la sumatoria de los candidatos del Frente por la Vida, lo que sugiere que conserva un capital político propio que podría ser relevante en la recomposición del centro político hacia la primera vuelta. Claudia, con este resultado, ¿se mete en la pelea y terminará por arrinconar política y electoralmente a Sergio Fajardo? ¿la no participación de Fajardo en la consulta, será equivalente al haberse ido a ver ballenas en las elecciones del 2018? Finalmente, en el Frente por la Vida, la competencia entre Roy Barreras y Daniel Quintero termina siendo más estrecha de lo esperado. Aunque Barreras se impone, su votación no logra despegar con la contundencia necesaria para consolidar una candidatura competitiva que llegue con suficiente legitimidad a disputar el liderazgo del progresismo. En ese contexto, el referente natural del sector continúa siendo Iván Cepeda. Roy culpó a Petro de los resultados de la consulta del Frente Amplio, lo cierto es que ni ellos convocan al centro, ni representan tampoco a la izquierda. ¿Un ganador claro o todo muy dividido? Analizando la fragmentación El análisis histórico de las consultas en Colombia demuestra que el nivel de concentración del liderazgo es un predictor crítico de la unidad post-primaria. Mientras que en 2018 las coaliciones alcanzaron niveles de cohesión superiores al 80%, con brechas amplias que facilitaron la transferencia de votos, el escenario de 2022 evidenció los riesgos de la fragmentación. El comportamiento electoral sugiere que, cuando los candidatos pierden por márgenes estrechos y el liderazgo no está claramente consolidado, los votantes son más proclives a la deserción o la abstención. En consecuencia, una baja cohesión interna no solo debilita el vínculo partidario, sino que reduce significativamente la capacidad de coordinación necesaria para competir con éxito en la elección presidencial definitiva. Bajo esta óptica, los resultados finales de 2026 muestran que la Gran Consulta por Colombia, con una participación masiva de 5.827.588 votos (82,80%), ha configurado un liderazgo unificado y robusto para Paloma Valencia, quien obtuvo 3.216.494 votos (45,70%). Este escenario de