Por Héctor Hernández M
Primera Página - Agencia de Noticias -
Bogotá.- Hablar de Carlos Alberto Rodríguez es hablar de una buena parte de la historia financiera y económica de este país.
Fue el encargado de tenderme la trampa más ridícula que se pueda conocer y, también, de ser el responsable del oso mayor que haya sentido en mi carrera periodística.
Para colmo de males lidiar con Rodríguez como director de Crédito Público me llevó en una ocasión a quedar en lista de espera como cinco horas al lado de la ducha. Le dio por soltar una decisión de deuda pública como a las 7:15 de la mañana. Y el efecto multiplicador de esa noticia se detuvo antesitos de la una de la tarde. Cuando me reveló el hecho oficial estaba a punto de entrar en la regadera. Solo lo logré a las 12 y 50 de la tarde.
Y ME CONTÓ
Pero lo peor fue cuando me tuvo en el teléfono amenazándome con darme una chiva. El toreo empezó con la pregunta "¿quiere que le cuente?". Me la decía, pero me cambiaba de tema. Y luego volvía a arremeter: "¿quiere que le cuente?".
Ya como a la quinta vez de tenerme en suspenso, le grité: "¡sííííí! ¡Cuénteme!".
"Bueno le voy a contar, pero no le dice a nadie", insistió.
"Qué sí. No le cuento a nadie", le respondí.
"Le voy a contar", añadió.
"¡Dele, por Dios!", reviré.
"Listo. Va: uno, dos, tres, cuatro, cinco...". Me contó, ¿ah?
Pero la peor, fue un oso mayúsculo que me hizo pasar sin proponérselo y que vine a ser consciente del mismo solo tres meses después de cometida la tremenda embarrada:
Un fin de semana, El Tiempo y El Espectador hablaron con el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. En un periódico dijo que el déficit fiscal era como de 3,0% y en el segundo, de más del 5,0%.
Ante semejante contradicción llamé a la entonces responsable de la Dirección de Presupuesto, Carolina Rentaría, quien después sería directora de Planeación.
Le pregunté: "¿Carolina, cuál es el verdadero déficit, el que habla El Tiempo o el que plantea El Espectador?".
"El de El Espectador (el de más de 5%)", me dijo. Con esta precisión, lancé una nota al minuto de abrir el mercado y las tasas de los TES se fueron para el cielo.
A los pocos segundos me llama Carlos Alberto como director de Crédito Público y me dijo que Carolina le había precisado que el déficit era el de cerca del 3%. Me preguntó: "¿si quiere se la paso?".
"¡Ni por el chiras!", respondí. "Ella me dijo todo lo contrario", reproché. Y me regué como un Hernández respetable por ese teléfono: "@#%& £¥₩><&....". Rodríguez trató de cortar la seguidilla de palabras castizas de gran riqueza expresiva que no dejaba de pronunciar.
La crisis se superó y todo quedó en tablas. Eso creía. Pasados tres meses Palacio de Nariño me invita a esos consejos con empresarios que hacía el presidente Álvaro Uribe.
Llegué y me senté y me quedé al lado de Carolina Rentería. Nos saludamos muy cordialmente. Y yo tratando de entablar charla le dije: "no se ha vuelto a dejar ver. ¿Cuándo echamos cuentos?".
Ella me miró, sonrió y me dijo: "pero cómo, después de todo lo que dijo de mí".
Y yo, idiota, le digo, "¿cuándo?".
"Héctor, yo oí todo lo que le dijo a Carlos Alberto. Yo estaba al lado y el teléfono estaba en 'speaker'".
¡Nooooooooo! Me quería meter debajo de la silla de la pena.
Salí del salón a llamar a Carlos Alberto: "pelota -le dije-, por qué no me avisó que el teléfono estaba en alta voz".
Simple. Yo nunca dejé que Carlos me cortara mi grosero desahogo. Luego nos reímos a carcajadas de lo ocurrido. E increíblemente terminé teniendo una buena relación con Carolina.
Estas y muchas más situaciones se tuvieron que superar con Carlos Alberto Rodríguez, otro Mohicano que se va del mercado. Se han ido, por ejemplo, Germán Salazar, del Banco de Bogotá, Emilio de Brigard, de la antigua Correval, Luis Botero (Mogolla), de Corredores Asociados, Juan Camilo Vallejo, de Fiducor, Alberto Velandia, ex secretario general de la bvc, y, dentro de poco dejará la dirección de Investigaciones del Grupo Bolívar, Andrés Langebaek.
Enorme es la trayectoria de Rodríguez. Hasta este domingo será Vicepresidente Ejecutivo de Corporate & Investment Banking (CIB) en Bbva Colombia.
Pero ya ha ocupado cargos de alta responsabilidad. Fue Vicepresidente de Finanzas Corporativas en ISA; Vicepresidente Internacional en Bancolombia; Vicepresidente de Desarrollo de Mercados en la Bolsa de Valores de Colombia (bvc) y Director General de Crédito Público y Tesoro Nacional en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
Pero antes este economista de Los Andes, con Magíster en Economía, MBA (INSEAD), fue Banco de la República y Lehman Brothers (mucho antes de que desapareciera en la crisis de las hipotecas de Estados Unidos, de 2008).



