Por Diego Rodríguez (*)
Primera Página - Agencia de Noticias -
Bogotá. - En septiembre de 2022, la canasta de divisas DXY, compuesta por el euro, yen, libra esterlina, franco suizo, dólar canadiense y corona sueca, cotizaba cerca de los 115 puntos, una marca que representaba sus máximos en los últimos 20 años.
La demanda por dólares a nivel mundial había impulsado el indicador desde sus mínimos de 70 unidades, alcanzados durante la crisis de 2008. La moneda estadounidense lograba así una importante apreciación del 65% frente a sus pares del DXY. Sin embargo, el indicador está a punto de completar dos años sin alcanzar nuevos máximos; por el contrario, se acerca nuevamente a la opción de romper a la baja el soporte de los 100. El pasado viernes cerró en 100.61 unidades.
La pérdida del 15% (115 a 100) del valor del índice en los últimos dos años muy posiblemente se acelerará luego de la declaración de Jerome Powell en el simposio de bancos centrales de Jackson Hole, donde expresó: “El tiempo ha llegado para un ajuste en la política monetaria”. Esto ha generado una completa expectativa de reducción de los tipos de interés en Estados Unidos en la próxima reunión de septiembre, lo cual traerá mayor contexto bajista a la moneda.
La divisa americana se encuentra bajo ataque por diferentes frentes:
1. Carry trade del yen: La liquidación de posiciones de crédito en Japón está generando compra de yenes, lo que fortalece a esta moneda.
2. Carry trade del yuan: La disminución de tasas en China ha generado una importante adquisición de bonos en el mercado de renta fija local, especialmente en los títulos de corto plazo, lo que ha producido una apreciación del tipo de cambio.
3. Fiebre de oro: El oro se encuentra en sus máximos históricos, motivado por la búsqueda de diversificación en los portafolios de reservas a nivel mundial, especialmente por parte del banco central chino.
4. Expectativas de mayores recortes de tasas por parte de la Fed en comparación con otros países del G7: La probabilidad de un enfriamiento de la economía estadounidense ha llevado al euro a cotizar nuevamente cerca de los 1.12 dólares, alcanzando niveles de 2022. Una situación similar ocurre con la libra esterlina.
5. Dudas sobre la sostenibilidad fiscal americana: El alto déficit, el elevado costo de la deuda y una política agresiva en subsidios han apoyado la tesis de diversificación en los portafolios de reservas e institucionales.
6. Conflictos geopolíticos: La utilización del dólar como arma de guerra ha generado la necesidad de que países con estilos de gobierno autoritarios busquen refugio o diversificación frente al principal activo de reserva del mundo.
El DXY vuelve a probar el soporte de los 100 puntos en un momento en el que parece tener toda la posibilidad de romperlo a la baja, una situación que imprimiría fuerza bajista al dólar a nivel global.
En Colombia, llevamos un año operando mayoritariamente en un rango entre $3.800 y $4.200, dando la capacidad tanto a exportadores como a importadores de cubrirse frente a la volatilidad del tipo de cambio.
La caída del DXY generará presión para volver a ver el tipo de cambio local por debajo de los $4.000. Si las divisas de la región, especialmente el peso mexicano y el real brasileño, empiezan a fortalecerse, se abre la probabilidad de volver a ver la parte baja del canal $3.800/$3.900 en un cierre de año donde se espera concretar una reducción de al menos 50 básicos en las tasas de la Reserva Federal, pero que también tendrá la elección del nuevo presidente de los Estados Unidos.
(*) Inversionista privado, gestor de activos y ex corredor de bolsa.
Nota: Columna dedicada a expresar la opinión del autor sobre temas financieros, económicos y de negocios, con énfasis en análisis Global Macro para mercados públicos, privados y de gestión patrimonial. Las opiniones expresadas no son, no pretenden ni deben ser tomadas como recomendaciones de inversión.




