Por Daniel Támara y Héctor Hernández M.
Primera Página - Agencia de Noticias -
Bogotá.- Lo ocurrido el domingo pasado no se puede tomar a la ligera. Es una muestra de que por un mal manejo de las relaciones internacionales en segundos se puede poner patas arriba a un país y echarse a la basura toda una gestión institucional que por más de 100 años se ha venido construyendo para tratar de que sea un Estado serio en sus cuentas fiscales, en el control de la inflación y en el pago de sus obligaciones externas. La institucionalidad de Colombia, que ha llevado a un equilibrio de poderes, se habría ido para la porra.
Y el riesgo sigue latente, porque quién puede garantizar que no se repetirán las rabietas presidenciales. Menos mal todo pasó un domingo, cuando los mercados estaban de descanso.
YA NO HAY RIESGO CERO
Es un riesgo de cross-border para los capitales que hasta antes del domingo era de cero para países no bélicos ni terroristas, como Colombia. Ahora empieza a existir, y que muy seguramente lo tendrán dentro de sus cuentas los mercados. Y acá también entran países como México, Brasil y el mismo Canadá.
El primer mandatario de Colombia, Gustavo Petro, tiene que saber que existen caminos diplomáticos para hacer valer sus reclamos y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debe tener muy presente que una decisión suya, puede aplastar a un país democrático, que no sólo vive de gobierno, de su jefe jefe de Estado, sino que cuenta con otros poderes públicos e instituciones autónomas que buscan el equilibrio y tratan de velar por el bienestar de toda una sociedad. Ambos mandatarios actuaron muy seguramente por móviles justos, pero los dos exageraron, con consecuencias que hubiesen sido irreversibles.
HIPERDEVALUACIÓN E HIPERINFLACIÓN
Ese "rifirrafe" del domingo pasado si se llega a repetir un día entre semana, de mercado, a los cinco minutos queda arrasada la economía colombiana. El dólar no subiría a $5.000. Por ahí habría pasado en la primera jornada, el lunes. No aguantaría ni siquiera los $10.000 en el primer mes (imagínense un país sin acceso a sus reservas internacionales). Y la variación de los precios entrarían al mundo de la hiperinflación, muy por encima del 100%, generada por la hiperdepreciación.
Quedaría congelada en E.U. toda cuenta colombiana; se afectarían las reservas internacionales, las remesas, la banca e, incluso, la tarea del BanRepública
Al corte de septiembre de 2024, las transferencias netas sumaron US$8.680 millones y el 53% provino de E.U., porcentaje casi idéntico para todo 2023. También quedarían congeladas la mayoría de las reservas externas de Colombia, pues, en el portafolio de corto plazo, están invertidas en un 79% en bonos del Gobierno estadounidense. En el portafolio de mediano plazo, el porcentaje es de 83%. Y no sobra decir que el Ejecutivo colombiano puede comprometer la consecución de su fondeo externo para este año, que asciende a US$9.000 millones. El temor principal es que, por cuenta del uso de la figura del “International Emergency Economic Powers Act (Ieepa)” por parte de E.U., a Colombia le pase lo de Rusia, país que recibió una ola de castigos por cuenta de la guerra con Ucrania. Es decir, que toda cuenta colombiana quede congelada. Un ejemplo, es que los bancos, las empresas y los “cacaos” tienen depósitos en dólares en Estados Unidos y manejan parte de sus flujos desde allá. Esas cuentas habrían quedado en el limbo.
COLOMBIA, UN PAÍS PARIA
Cuando Estados Unidos anunció las medidas contra Colombia, todos apuntaron sus miradas a las subidas de aranceles, que aunque eran graves, eran un dulcesito con relación a este anuncio: “sanciones del Tesoro, Bancarias y Financieras de la Ieepa que se impondrán plenamente”, que afectarían a personas naturales, empresas, establecimientos financieros y al propio Banco de la República.
Trump al echar mano de la International Emergency Economic Powers Act (Ieepa), Colombia podría recibir castigos similares a los de países como Rusia (por cuenta de la guerra en Ucrania) e Irán. Pasaría automáticamente a ser un país "paria".
Gracias a la solución de la noche del domingo, no se alcanzaron a conocer las sanciones exactas que le impondría E.U a Colombia en el contexto de la Ieepa, pero lo cierto es que ese riesgo no lo tenía incorporado el mercado financiero en sus decisiones, lo que podría golpear fuertemente a los activos locales.
EL DÓLAR YA NO ES TAN REFUGIO
El principal temor es que, como a Rusia, se prohíban las transacciones de activos (colombianos) y reservas del banco central y del fondo soberano; restricción de la adquisición de deuda soberana y los flujos financieros procedentes del país objeto de las represalias; exclusión de diferentes entidades bancarias del sistema de mensajería segura Swift.
Así las cosas, si se hubiera materializado el escenario más adverso, ningún colombiano (incluyendo empresas) podría tocar las cuentas que tenga abiertas en Estados Unidos, afectando, por ejemplo, las remesas.
Lo irónico es que aquellos colombianos que quisieron proteger su patrimonio, a raíz de la llegada de Petro a la presidencia, abriendo cuentas en dólares en Estados Unidos, quedaban mal parados, pues esas cuentas también quedaban bloqueadas.
No podrían llegar remesas de los colombianos que trabajan en E.U. Al corte de septiembre de 2024, las transferencias netas de estos sumaron US$8.680 millones y el 53% provino de E.U., porcentaje casi idéntico para todo 2023. O sea, quedarían US$4.600 millones en remesas bloqueadas. Tocaría enviarlas por carta.
SIN ESQUEMA PESO-EURO
Lo complicado es que en el esquema actual quien quiera transar en Colombia, tiene que pasar primero por el dólar. No hay negociaciones de peso-euro sino solo peso-dólar.
Hay que decir que en el limbo habría quedado el sistema financiero colombiano. Primero, porque los bancos tienen mucho flujo con E.U. Es más, mucho de su fondeo lo logran con bancos regionales. Además, en Colombia quedaría bloqueado el uso de las tarjetas débito o crédito (en manos de las estadounidenses Master Card y Visa).
83% DE LAS RESERVAS EN E.U.
También quedarían congeladas la mayoría de reservas externas de Colombia, pues, en el portafolio de corto plazo, están invertidas en un 79% en bonos del Gobierno estadounidense. En el portafolio de mediano plazo, el porcentaje es de 83%.
Al cierre del año pasado, como se sabe, el nivel de reservas internacionales alcanzó los US$62.481,2 millones, cuando al término de 2023 el monto fue más cercano a los US$59.608,3 millones. O sea, US$51.200 millones en reservas quedarían congeladas
Cabe mencionar que, en el más reciente informe que la Junta del banco central le entregó al Congreso de la República, se concluía, según distintas mediciones, que el nivel de reservas de Colombia actual es adecuado
Y no sobra decir que el Ejecutivo colombiano puede comprometer la consecución de su fondeo externo para este año, que asciende a US$9.000 millones. También se embolataría.
A falta de que se actualice esta estimación en el Plan Financiero de 2025, cerca de US$5.500 millones de ese financiamiento internacional provendrían de colocaciones de bonos en los mercados de capitales externos y alrededor de US$3.500 millones de préstamos con entidades multilaterales.
Y, claramente, en este contexto también se cerraría el acceso a la precautoria línea de crédito flexible que Colombia tiene con el Fondo Monetario Internacional y que actualmente asciende a cerca de US$8.200 millones.
A TOMAR AGUA DE VALERIANA
Con todo lo expuesto, la quiebra de las empresas pasaría a ser el pan nuestro de cada día.
Lo mejor, queridos presidentes de Colombia y Estados Unidos, es no jugar con candela. A tomar mucha agua de valeriana, por el bien de todos los colombianos.




