Por Héctor Hernández M. Primera Página - Agencia de Noticias – Bogotá. – “El Banco de la República estará dirigido por una Junta Directiva de siete miembros elegidos así: tres por el presidente de la República, dos por la Asamblea Nacional, uno por la Corte Suprema de Justicia y uno por el Consejo de Estado para un período personal de cinco años. La Junta Directiva elegirá el gerente general para el mismo período. Ninguno de los nombrados podrán pertenecer a la rama nominadora”. Esta fue la propuesta que la Alianza Democrática M-19 puso en consideración de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991 sobre la conformación de la Junta Directiva del Banco de la República y que, al ser debatida junto con las iniciativas del Gobierno y de otros partidos, terminó convirtiéndose en lo que hoy es el artículo 372 de la Constitución vigente. El espíritu de la propuesta del M-19, que reposa en los archivos de la Asamblea Constituyente y que desempolvó Primera Página, no le daba cabida en la Junta del Emisor al ministro de Hacienda y, fuera de eso, el Gobierno sólo podía proponer tres codirectores de los siete que debían integrar la Junta. O sea, el Ejecutivo jamás podía tener mayoría en cuanto a la nominación de sus miembros. Por consiguiente, la independencia del banco era muchísima mayor a como quedó plasmada en la Carta Política. PETRO CON LA “MAYORíA” EN LA JUNTA Hoy al actual presidente de la República, Gustavo Petro, nacido de las entrañas del M-19, le incomoda la independencia de la Junta del BanRepública, pese a que designó a cuatro de sus actuales siete miembros. El hecho de que el primer mandatario nombre a los codirectores del banco, no implica que éstos deben seguir y atender su pensamiento y ejecutorias, porque como muy bien lo advierte la Constitución: “los miembros de la Junta Directiva representarán exclusivamente el interés de la Nación”. Esto es tan cierto que dos de los cuatro codirectores del banco (uno es el ministro de Hacienda) que nombró el jefe de Estado, se han apartado de la postura del Gobierno, la de bajar las tasas de interés en 50 básicos. Olga Lucía Acosta ha propugnado por una subida de los tipos del Emisor en 100 puntos base, mientras que Laura Moisá ha votado por mantener quietas las tasas. El único miembro de Junta, además del ministro ávila, que está con el recorte de tasas en 50 básicos es César Giraldo. EL GOL DE LA INASISTENCIA Tanto le incomoda al presidente Petro esa independencia que anunció que “el Gobierno se retira de la Junta (del Banco)”, secundando así la manifestación que hiciera el ministro de Hacienda, Germán ávila, el martes santo reciente de que no volvería a asistir a dicho Directorio. Al final del día, si el ministro ávila no vuelve a participar en las sesiones de la Junta Directiva del banco central colombiano, dicho Directorio no podría volver a tomar decisiones, pues la ley prevé que sin la presencia del presidente de la Junta, que es el titular de la cartera de Hacienda, no puede sesionar. NEGACIóN CON O SIN CANTO DE GALLO Sería bloquear por la puerta de atrás el desempeño de las funciones de la Junta del Banco de la República previstas por la Constitución. Sería negar, con o sin canto del gallo, el mandato constitucional de que haya una Junta que pueda tomar medidas para controlar la inflación. Según los entendidos, ese bloqueo a la Junta, si lo termina por consumar el Gobierno el próximo 30 de abril, cuando está prevista la próxima sesión ordinaria del directorio del Banco Central, se constituiría en una acción de facto, propia de las tiranías, con lo cual sería la semilla para hacer naufragar un proceso de paz y de transformación institucional del país que le permitió a Petro llegar a ser presidente de la República. La llegada a la presidencia de Colombia en 2022 del exguerrillero Gustavo Petro fue visto por el mundo como un ejemplo de democracia y de participación, y la culminación de un proceso de reinserción a la vida civil de los miembros de una agrupación armada al margen de la ley (el M-19) y que arrancó en la práctica con su concurso en la Asamblea Nacional Constituyente, que elaboró y aprobó la Constitución de 1991 con base en la cual la izquierda, 31 años después, logró arribar a la Casa de Nariño. BLINDAJE CONSTITUCIONAL: UMMM… La Asamblea Constituyente de 1991 fue tan consciente de la condición técnica, independiente y autónoma que tiene el Banco de la República y su Junta Directiva, que trató al máximo de blindarla constitucionalmente. “Aunque no es explícito en las ponencias de la Asamblea Nacional Constituyente, puede suponerse que se prefirió el dejar establecidas en el texto constitucional las principales reglas de funcionamiento del Banco de la República y su Junta Directiva, con el propósito de que cualquier modificación a su objetivo, naturaleza y funcionamiento tuviera la discusión propia de un cambio constitucional”, señala en uno de sus apartes el libro “Historia