Por Nelson Vera (*) Primera Página - Agencia de Noticias - Bogotá. – Múltiples informes han destacado el viraje hacia una postura de mayor compromiso anti-inflacionario por parte del BR, según lo actuado en Junta de septiembre (+0.25pbs en tasa repo, llevando nivel al 12.25% vs. estimaciones de tasa inalterada por promedio de analistas). Tomado por sí solo, creemos que el argumento resulta incompleto, sugiriendo que el compromiso anti-inflacionario del BR (como institución) depende de ajustes marginales +0.25-0.50pbs en su tasa repo o desfases de un par de meses en decisiones. A nuestro juicio, lo fundamental de la Junta de Septiembre proviene de la recomposición de posiciones al interior de la Junta, cimentando la postura del core de Codirectores ortodoxos (en mayoría 5-2 en decisión de Junta septiembre; un Codirector inicialmente había argumentado por incremento de 50pbs). Ese core ha mostrado persistente prudencia monetaria y adecuado dimensionamiento-conceptual del grado de tensión al esquema de Inflación Objetivo. Esto último por cuenta de la magnitud del desanclaje de expectativas, proyectando el mercado inflación en el rango 6.8-7% al cierre de 2026; del orden del 5.5% en 2027 y aún sin suficiente confianza de entrar a rango meta en 2028 (2-4%), arriesgándose 8 años de incumplimiento de la meta del BR. Todo ello con los consabidos agravantes de desafíos institucionales ocurridos durante 2022-2026. Abstrayéndonos del ruido muestral del mes a mes, dichas preocupaciones se confirman con el persistente incremento tendencial en las diferentes medidas de inflación básica, reflejo de las presiones de demanda provenientes de una brecha del producto positiva. Las cifras más recientes al corte de septiembre evidencian incrementos generalizados en las medidas núcleo-15 (6.37% vs. 5.29% en diciembre 2025), sin alimentos (6.18% vs. 5.11% en diciembre 2025) y sin alimentos-regulados (6.03% vs. 5%). Se tienen a mano los sonados agravantes de oferta relacionados a riesgos climáticos (Niño fuerte 2026-2027) y geopolíticos, siendo considerables los riesgos de efectos de segundo orden en la actual coyuntura macro-monetaria. Consideramos acertada decisión del entrante Mhcp y (otrora) Codirector pivote en ceñirse a dicha prudencia monetaria, dado complejo balance de riesgos inflacionarios sesgados al alza. Son particularmente favorables menciones del Mhcp sobre requerida coordinación Fiscal-Monetaria, aunque las dimensiones del ajuste fiscal son desafiantes e inciertas (probablemente lográndose solo la mitad de los ajustes propuestos del 1% del PIB para 2026 y del 2% del PIB en 2027). El mencionado Core de Codirectores ha estado en franca contraposición a lo que hemos denominado la reducida consistencia conceptual de algunas posiciones aducidas por la minoría durante los dos últimos años, sobrepasando el disenso ordinario-conceptual en órganos colegiados. Entre ellas se destacan la minimización de los efectos inflacionarios de incrementos del salario mínimo, las referencias a modificaciones de la meta de inflación y la incorporación de consideraciones sobre composición sectorial del crecimiento o “equidad” distributiva. Todo ello sin una correspondencia-calce entre los instrumentos y objetivos de la política monetaria. Esas discusiones han quedado documentadas en las minutas, planteando interrogantes sobre la consistencia del marco analítico utilizado por esa postura minoritaria. El disenso técnico es inherente y deseable en un órgano colegiado. Sin embargo, buena parte de la credibilidad de un Banco Central descansa en que la sociedad confía en que las discusiones al interior de la Junta son de carácter técnico y con grados prudenciales de consistencia conceptual. Cuidar la institucionalidad del BR radica en señalar el inadecuado mensaje que se ha dado en dichas discusiones, con excesivo tono ideológico. No olvidar que críticas al propio Fed en Estados Unidos durante 2022-2025 (de economistas de todo el espectro político) resultaron fundamentales en reversar elementos problemáticos del llamado Framework Estratégico (dando apoyo de ímpetu-reforma que el propio Gerente Powell lideraría en 2025). En las minutas de septiembre persisten elementos conceptuales rebatibles. En particular, la minoría continúa otorgando excesivo apego a elementos de oferta, en presencia de sendas magnitudes en el desanclaje de las expectativas (según lo comentado). No luce prudente entrar en clásicas discusiones de grado de “transitoriedad” en dichos choques en la actual coyuntura, como acertadamente lo argumentaría el Codirector que votó (inicialmente) por +50pbs. Colombia es un claro outlier en la región en dicho elemento de desanclaje (tanto en sus magnitudes como el período de incapacidad de cumplimiento de meta). Los agravantes del presente choque relacionados con choques climáticos, geopolíticos y de mayores tasas de interés del Fed (comunes a la región) son solo agravantes. Dada la magnitud en el desanclaje de las e
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